Hay cosas que en el momento en que las creas, la llanura de la imaginación no te da la perspectiva suficiente para conocer su éxito.
Esta es la gabardina. Muchas veces he pensado en el día que la creé desde las emociones sin la perspectiva suficiente. Pero no lo veo claro, un estado de trance suele estar difuminado en la memoria.
Este patrón ha formado a cientos de estudiantes. En el País Vasco y fuera de él. Ha llegado al extranjero. Me ha traído propuestas de muchas colaboraciones. Ha sido traducida, como si fuera un libro. Y he estado mucho tiempo mirándola, pensando: ¡hostia, es un dibujo en un trozo de papel!
La ropa no habla pero hace hablar. Crea cultura.
En francés, español, inglés o italiano, quien se ha acercado al atelier a comprar la gabardina (Sara es más internacional de lo que creéis) me ha dicho que saben que hago mucho en euskera. Que se lo han dicho en la oficina de turismo o lo han visto en Instagram. Me hace gracia. Y luego me he visto en situaciones absurdas: explicando cómo se dicen los calcetines en euskera, por ejemplo... pero a quien quiere saborear el idioma hay que darle la mejor salsa.
Esta gabardina ha puesto la producción local en sus más altos valores y este patrón ha dado a conocer a @athoramanthara en la sociedad. Creando cultura vasca en el ámbito de la confección y en euskera.
A quien me pregunta qué hago para hablar en euskera, ahí va mi respuesta: un patrón.
¿Qué sentido tiene? ¿Dónde está la conexión? ¿De qué estás hablando?
Hablo de lo que era difícil de imaginar, de lo que no recibió impulso, del prejuicio destructivo de la producción local, del emprendimiento que empezó de cero, de lo que me quitaron de las manos.
Pero como lo negativo se convierte en positivo cuando se duplica, he añadido la masacre al euskera.
Hablo de la gigantesca ola de solidaridad recibida, de la amistad, de aprender y enseñar, y sí, cómo no, de la gabardina.
Hablo de doce años de crear cultura de producción local y de confección en euskera.
#euskera
Patroi bat
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